
¿Por qué 0.1°C es importante en el recocido del vidrio?
¿Alguna vez ha habido un instrumento de laboratorio hecho de vidrio que se haya roto sin previo aviso? Sin ningún tipo de impacto, simplemente aparece una grieta. Por lo general, esto ocurre porque la parte interior del vidrio se enfría a una velocidad diferente a la exterior. Esto genera tensiones internas, y eventualmente el vidrio se rompe.
Para evitar esto, es necesario utilizar una rampa de enfriamiento perfectamente ajustada. El problema es que los termoparos convencionales son algo lentos en su respuesta; además, no permiten conocer con precisión qué está pasando en la superficie del vidrio.
Por eso utilizamos sensores infrarrojos con precisión de 0.1°C. Esto permite superar ese problema.
El desafío del “punto de recocido”
El vidrio es muy exigente: existe un rango muy estrecho dentro del cual debe encontrarse para poder enfriarse adecuadamente. Si la temperatura del horno varía aunque sea unos pocos grados, se obtendrán piezas deformadas o con tensiones residuales que causarán problemas más adelante.
Con una precisión de 0.1°C, el controlador puede mantenerse muy cerca de esa temperatura de transición (Tg). Además, como los sensores infrarrojos no tienen contacto directo con el vidrio, no hay riesgo de que algún tipo de sonda metálica interfiera con el calor. Se trata de una lectura precisa y en tiempo real.
Reducción de los desperdicios
El objetivo es lograr que el núcleo y la superficie del vidrio se enfríen a la misma velocidad. Con esta precisión, se pueden ajustar los circuitos PID para que todo funcione de manera uniforme. Hemos visto que esto marca una gran diferencia en piezas complejas hechas de borosilicato; piezas que normalmente terminan en la basura.
Las limitaciones (porque siempre las hay)
El problema es que estos sensores son delicados. No se pueden simplemente colocar en un horno sucio esperando obtener buenos resultados. Si hay polvo o vapor acumulado en la lente, las lecturas serán erróneas. Esa precisión de 0.1°C desaparecerá. Será necesario utilizar un sistema de purga para mantener el camino libre de impurezas.
Un consejo rápido: asegúrese de que la carcasa del sensor pueda soportar la temperatura máxima a la que estará expuesto. De lo contrario, estaría comprando un dispositivo muy caro cuyos componentes se dañarán rápidamente.